Música

Cuando vuelva a nacer voy a ser músico. De momento lo mejor para los oídos ajenos es que me dedique a otra cosa.

Pero un día tuve la sorpresa y la alegría de saber que una eximia musicóloga, extraordinaria soprano y maravillosa compositora, Patricia Caicedo, le había puesto música a mis poemas (y ya que estaba, a algunos de mis padres).

El resultado fue Nuestros días, un bellísimo CD que presentamos en un teatro (lleno) de Barcelona con unos músicos extraordinarios. Yo lo único que pude tocar fue el micrófono, pero no lo hice porque hacía ruido.

El concierto presentación se grabó y espero que algún día se pueda ver en streaming (vale la pena, créanme), mientras tanto se puede escuchar en Spotify.

La mala suerte

Entre las canciones del CD hay una que para mí es muy especial.

Rebuscando entre los papeles de mi madre encontré en un cuadernito un pequeño poema manuscrito, La mala suerte, que me pareció maravilloso. Patrica lo convirtió en una canción memorable, y Martín Meléndez le hizo un arreglo magnífico en el piano.

El poema de mamá es precioso:

La luna, ese cielo ambiguo donde te busco,

esta vida que es muerte,

obligada a seguir desde el margen

un verano para otros perfecto.

Este amor inútil, desperdiciado, rechazado, solitario:

esto es la mala suerte.

(Hebe Monges, circa 1962)

El video de la grabación es este: